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Etiqueta: Para personas mayores

Vitaminas y minerales para unos huesos sanos – ¿Cómo cuidar tus huesos después de los 50 años?

¡Nuestros huesos son bastante blandos al comienzo de nuestra vida y ganan masa y rigidez hasta los 30 años! Se estima que alrededor de los 35 años nuestros huesos son los más fuertes, y finalmente alrededor de los 40 años comienzan a perder masa.

¿Cuándo vale la pena cuidar tus huesos?

En los hombres, el proceso de pérdida ósea avanza de manera bastante uniforme. En las mujeres, cuando dejan de producir estrógenos (hormonas sexuales femeninas), la pérdida ósea comienza a ocurrir con bastante rapidez. Los estrógenos cuidan activamente los huesos de las mujeres. Cuando se vuelven deficientes, los huesos pierden densidad y necesitan apoyo.

¿Por qué es tan importante? La falta de una suplementación adecuada puede provocar fragilidad ósea y, como resultado, provocar lesiones peligrosas. La osteoporosis es un problema grave y una de las causas más comunes de hospitalización. ¡Se estima que hay más pacientes hospitalizados por osteoporosis que por infarto, derrame cerebral o cáncer de mama! ¡Las mujeres que sufren de osteoporosis se romperán huesos no sólo unas pocas, sino una docena de veces durante sus vidas!

El problema de los huesos quebradizos no sólo afecta a las personas mayores.

Es cierto que la osteoporosis y los huesos frágiles suelen ser un problema para las personas mayores. Pero si tus huesos serán fuertes en la edad adulta depende sólo de ti. Afortunadamente, cuidar unos huesos fuertes no es complicado. Todo lo que necesitas son algunos cambios en el estilo de vida y una suplementación adecuada.

La vitamina C estimula la producción de las llamadas células. Además, la vitamina C es un antioxidante que protege las células óseas del daño.

Las investigaciones también confirman que un consumo elevado de verduras verdes y amarillas tiene un efecto positivo sobre la densidad ósea, especialmente en los adultos jóvenes. Pero las verduras también son útiles para las mujeres mayores: las mujeres que comían cebollas con frecuencia tenían un 20% menos de riesgo de sufrir fracturas que otras mujeres.

Huesos sanos y entrenamiento

Resulta que la formación de tejido óseo se favorece mediante el entrenamiento combinado con levantamiento de pesas o trabajo bajo carga. La densidad ósea aumenta durante el ejercicio. Recuerda que no se trata de entrenamiento intenso sino de ejercicio regular.

Calcio

¡Los huesos fuertes no son sólo cuestión de calcio! Una gran parte de la composición de los huesos es proteína. Los investigadores también notaron que la ingesta baja de proteínas afecta negativamente la absorción de calcio en los huesos. Sin embargo, otros estudios han demostrado que cuando la ingesta de proteínas es demasiado alta, el calcio comienza a escapar de los huesos, porque el cuerpo lo utiliza para neutralizar la creciente acidificación del cuerpo.

¿Cuánta proteína es apropiada? Resulta que unos 100 g de proteína al día es una dosis que tiene un efecto beneficioso sobre los huesos. Las mujeres posmenopáusicas pueden incluso aumentar esta cantidad. Sin embargo, debes recordar combinar el consumo de proteínas con calcio y verduras.

Los huesos sanos aman el calcio ya que están compuestos principalmente de calcio. Recuerda que la dosis diaria recomendada de calcio es de 1.000 mg para adultos y de 1.200 mg para mujeres posmenopáusicas.

Sin embargo, conviene recordar que el cuerpo sólo absorbe una determinada cantidad de calcio a la vez. Entonces, si tomas un suplemento que contiene 1000 mg de calcio, tu cuerpo sólo utilizará la mitad de esa dosis. Por lo tanto, el calcio debe dividirse en porciones y en varias porciones (al menos dos) durante el día.

Fuerte como la vitamina D.

Los estudios han demostrado que los jóvenes con deficiencia de vitamina D tienen huesos más débiles y son más susceptibles a las fracturas.

Más del

 80 por ciento de la población sufre una deficiencia de esta vitamina. La deficiencia de vitamina D se diagnostica fácilmente con un análisis de sangre. Un resultado normal es al menos 30 ng/ml. Si no logra este resultado, debes considerar la suplementación. ¡De lo contrario corres el riesgo de sufrir osteoporosis!

La vitamina K2, que te ayudará en la lucha por tener huesos sanos.

La vitamina K2 favorece la salud ósea al regular el nivel de osteocalcina, una proteína implicada en la formación de huesos. Gracias a la vitamina K2, la osteocalcina puede incorporar minerales a las células óseas; también les impide perder calcio.

Las formas más populares de vitamina K2 incluyen MK-4 y MK-7. El primero se encuentra en pequeñas cantidades en el hígado, los huevos y la carne. Este último, a su vez, se encuentra en alimentos fermentados como el chucrut. Ambas formas son igualmente efectivas cuando se trata de huesos fuertes. Pero puedes comprar un suplemento de vitamina D que ya esté fortificado con vitamina K2.

Dieta equilibrada

Las dietas que aportan muy pocas calorías son perjudiciales para los huesos. Los estudios han demostrado que si tu ingesta diaria de energía es inferior a 1000 calorías, tus huesos pueden comenzar a perder densidad.

Si quieres perder peso, recuerda que la ingesta calórica segura para unos huesos fuertes es de al menos 1200 calorías al día. Y no te excedas con la pérdida de peso, porque las personas con bajo peso tienen un mayor riesgo de desarrollar osteoporosis, especialmente después de la menopausia.

Huesos fuertes gracias al magnesio y al zinc.

El magnesio es necesario para que la vitamina D pase de su forma inactiva a activa. El zinc, a su vez, favorece la mineralización ósea adecuada. ¿Estás comiendo suficientes de ellos? Ojalá, porque una deficiencia de alguno de estos elementos se traduce en una pérdida de masa ósea de varios puntos porcentuales.

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El papel de los suplementos en el cuidado del corazón – ¿Cómo apoyar el corazón a través de los suplementos dietéticos?

El corazón es un órgano extremadamente importante para nuestra vida. Su condición no solo afecta nuestra salud física, sino también nuestro bienestar general. Por lo tanto, vale la pena cuidarlo lo mejor posible, y una de las formas de apoyo puede ser el uso de los suplementos dietéticos adecuados. Gracias a ellos, podemos cuidar el corazón, proporcionándole los nutrientes necesarios y apoyando su salud. ¿Cómo ayudarnos sin dañarnos? Aquí hay 5 suplementos dietéticos que te ayudarán a cuidar tu corazón y mucho más.

  1. Omega-3 para la salud del corazón:

No es de extrañar que los ácidos grasos omega-3 sean uno de los suplementos más recomendados para el corazón. Están asociados con la reducción del nivel de colesterol malo (LDL) y la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, como ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares. Los ácidos grasos omega-3 se pueden encontrar en pescados grasos como el salmón o las sardinas, sin embargo, para muchas personas, la suplementación es una opción más conveniente.

  1. Coenzima Q10 para apoyar la función cardíaca.

La coenzima Q10 juega un papel importante en la producción de energía en las células, incluidas las células musculares del corazón. La suplementación con coenzima Q10 puede ayudar a mantener un ritmo cardíaco saludable y apoyar sus funciones. Esto es especialmente importante para las personas mayores, cuyo nivel natural de este compuesto puede ser más bajo.

  1. Vitamina D también para la salud del corazón.

La vitamina D juega un papel en muchos procesos en el cuerpo, incluida la salud del corazón. Investigaciones recientes sugieren que la deficiencia de vitamina D puede estar relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. La vitamina D cumple diversas funciones en el cuerpo. Es esencial para el funcionamiento adecuado del sistema óseo y desempeña un papel clave en el transporte de calcio. Además, ayuda a la absorción de calcio y fosfatos en el intestino. Además, tiene un impacto beneficioso en el funcionamiento del sistema inmunológico. La deficiencia de vitamina D juega un papel importante en la patogénesis de muchas enfermedades metabólicas, cardiovasculares, trastornos neuropsiquiátricos como la depresión, trastornos endocrinos y problemas gastrointestinales. Además, un bajo nivel de vitamina D puede influir en el riesgo de desarrollar tanto diabetes tipo 1 como tipo 2. Por lo tanto, la suplementación con vitamina D puede ser importante, especialmente en períodos en los que no tenemos suficiente exposición a la luz solar.

  1. Magnesio para regular la función cardíaca.

El magnesio es esencial para el funcionamiento adecuado del músculo cardíaco. Ayuda a regular el ritmo cardíaco y mantener la presión arterial normal. La suplementación con magnesio puede ser especialmente beneficiosa para las personas con deficiencias de este mineral o expuestas a una presión arterial alta.

  1. Curcumina para combatir la inflamación: la curcumina, el ingrediente activo de la cúrcuma, tiene fuertes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. La curcumina puede ayudar a reducir la inflamación, que está relacionada con el desarrollo de enfermedades cardíacas. Por lo tanto, la suplementación con curcumina puede ser un valioso complemento a una dieta que apoye la salud del corazón.

En resumen, los suplementos dietéticos pueden tener un impacto significativo en la salud del corazón, proporcionándole los nutrientes necesarios y apoyando sus funciones. Sin embargo, antes de comenzar la suplementación, siempre es recomendable consultar a un médico, especialmente si hay alguna enfermedad existente o medicamentos tomados, para elegir los productos y las dosis adecuados. Recordemos que un corazón saludable es clave para una vida larga y plena.

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Hábitos alimenticios saludables: ¿Cómo apoya una dieta equilibrada la salud y el bienestar?

Vivimos en tiempos donde el ritmo de vida es rápido, y la falta de tiempo fomenta hábitos alimenticios poco saludables. En medio del torbellino de desafíos diarios, es fácil olvidar cuán importante es una dieta equilibrada para mantener la salud y el bienestar. Gracias a los hábitos alimenticios saludables, podemos proporcionar a nuestro cuerpo los nutrientes necesarios, apoyando sus funciones y cuidando nuestra salud a largo plazo. ¿Cómo introducir una dieta equilibrada en nuestra vida? Respondemos a esto en este texto.

Apuesta por la variedad en la dieta.

Una dieta equilibrada se basa en el consumo equilibrado de diferentes grupos de alimentos. Frutas, verduras, cereales integrales, fuentes saludables de proteínas (como pescado, aves, tofu o alternativas vegetales) y grasas saludables deben formar la base de nuestra dieta. De esta manera, proporcionamos a nuestro cuerpo una amplia gama de nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento.

Evita los productos procesados.

Los productos procesados, ricos en azúcares añadidos, grasas trans y aditivos artificiales, a menudo carecen de valor nutricional. Su consumo puede llevar al sobrepeso, problemas digestivos y otras enfermedades. En lugar de eso, es mejor optar por productos naturales, lo menos procesados posible, que proporcionen a nuestro cuerpo nutrientes valiosos.

Controla el tamaño de las porciones.

El cerebro envía señales de saciedad bastante tarde, incluso hasta 20 minutos después de comenzar a comer. Desafortunadamente, no comemos durante tanto tiempo, lo que puede provocar comer en exceso. Recuerda darle a tu cuerpo suficiente tiempo para darse cuenta de cuándo está lleno.

El exceso de calorías puede llevar al sobrepeso y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y otras enfermedades. Por lo tanto, es importante controlar el tamaño de las porciones de las comidas que consumimos. Porciones demasiado grandes pueden llevar a un aumento de peso poco saludable, mientras que comidas equilibradas y moderadas apoyan el mantenimiento de un peso corporal saludable.

El consumo regular de alimentos es la base de una alimentación saludable.

Consumir regularmente y de manera uniforme alimentos durante todo el día ayuda a mantener un nivel constante de energía y estabiliza los niveles de azúcar en la sangre. De esta manera, evitamos los ataques de hambre y fomentamos que el cuerpo queme calorías de manera eficiente.

Bebe suficiente agua: La hidratación es clave para el correcto funcionamiento del cuerpo. El consumo de la cantidad adecuada de agua apoya la digestión adecuada, mantiene la hidratación adecuada de la piel y asegura el correcto funcionamiento del cerebro. Se recomienda consumir alrededor de 8 vasos de agua al día, pero esta cantidad puede variar según la edad, el sexo, la actividad física y las condiciones climáticas.

Recuerda, los hábitos alimenticios saludables tienen un gran impacto en nuestra salud y bienestar. Una dieta equilibrada, rica en nutrientes variados, puede apoyar a nuestro cuerpo en la lucha contra enfermedades, mejorar nuestra condición física y mental y ayudarnos a disfrutar plenamente de la vida cada día. ¡Por eso es importante cuidar lo que introducimos en nuestro cuerpo y elegir el camino de la alimentación saludable desde ahora mismo!

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Ácidos grasos omega-3 para un cerebro saludable: ¿Cómo mejorar la concentración y la memoria?

En el mundo globalizado de hoy, donde las demandas de concentración, pensamiento rápido y memorización son cada vez mayores, cuidar la salud del cerebro se vuelve extremadamente importante. Uno de los elementos clave que apoyan el funcionamiento del cerebro son los ácidos grasos omega-3. Gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, la suplementación con omega-3 puede ayudar a mejorar la concentración, la memoria y el estado general de salud del cerebro. A continuación, presentamos cómo los ácidos grasos omega-3 pueden afectar la salud del cerebro y cómo se puede mejorar la concentración y la memoria mediante su consumo regular.

Apoyo a las funciones cognitivas.

Los ácidos grasos omega-3, especialmente el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico), son esenciales para el correcto funcionamiento del cerebro. El DHA es un componente clave de las membranas celulares del cerebro, mientras que el EPA tiene propiedades antiinflamatorias que pueden contribuir a proteger las neuronas contra el daño.

Mejora de la concentración y la atención.

Investigaciones recientes sugieren que el consumo regular de ácidos grasos omega-3 puede mejorar la capacidad de concentración y atención. Esto facilita mantenerse concentrado en tareas que requieren esfuerzo mental, como el estudio o el trabajo intelectual.

Apoyo a la memoria a corto y largo plazo.

El DHA, siendo un componente estructural clave del cerebro, desempeña un papel importante en el proceso de formación y almacenamiento de la memoria. La suplementación regular con DHA puede ayudar a mejorar tanto la memoria a corto como a largo plazo, lo cual es especialmente importante para personas que están aprendiendo o trabajando en la memorización de grandes cantidades de información.

Reducción del riesgo de enfermedades neurodegenerativas.

Hay evidencia que sugiere que los ácidos grasos omega-3 pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o la demencia. Su acción antiinflamatoria y antioxidante puede proteger al cerebro contra el daño y los cambios asociados con el proceso de envejecimiento.

Mejora del estado de ánimo y reducción del estrés.

Los omega-3 también pueden influir en la mejora del estado de ánimo y la reducción de los síntomas de depresión y ansiedad. Un cerebro saludable no solo implica una memoria y concentración eficientes, sino también un funcionamiento emocional estable.

En resumen, los ácidos grasos omega-3 pueden ser un elemento clave para apoyar la salud del cerebro y mejorar la concentración y la memoria. Vale la pena cuidar de consumir regularmente fuentes de omega-3, como pescados grasos (por ejemplo, salmón, sardinas), semillas de lino o aceite de linaza. En caso de deficiencias o para un apoyo adicional, la suplementación con ácidos grasos omega-3 puede ser una opción efectiva.

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